25 Aniversario de CONFESAL

Bajo el lema “Por la empresa, el empleo y el emprendimiento en las sociedades laborales” la Confederación Empresarial de Sociedades Laborales (CONFESAL) celebró el pasado mes de junio la asamblea conmemorativa de los 25 años de su constitución.

Dentro de los diversos actos que la confederación lleva celebrando durante el año 2012, la Asamblea General de CONFESAL ha analizado la situación actual de crisis económica. Su presidente, José María Algora, ha resaltado que la economía social, con las sociedades laborales y las cooperativas al frente, es la que mejor se está comportando. No sólo mantiene los niveles de empleo sino que además existen posibilidades de crear 200 mil trabajos en el próximo cuatrienio.

La economía social en España representa el 12,5 por ciento del empleo, un 10% del PIB, y durante los últimos cuatro años de crisis ha sido capaz de mantener los 2,5 millones de empleos generados, al contrario de la empresa tradicional en la que la destrucción de empleo ha sido brutal.

Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en España existen más de 15.000 sociedades laborales, que emplean a más de 75.000 personas, moviendo un volumen de negocio de 16.000 millones de euros.

Las sociedades laborales son empresas cuyos accionistas mayoritarios son los propios trabajadores, que deben poseer más del 50 por ciento de las acciones de la misma para ser calificada como tal. Existen dos modalidades de sociedad laboral, la sociedad anónima laboral (cuyo capital social debe ser de 60.101 euros) y la limitada laboral (con un capital inicial de 3.000 euros).

Terapia deportiva

Cola del Inem

Ya sabemos lo que significa desde un punto de vista psicológico una victoria de la selección, y más en estos momentos de crisis económica. Especialmente cuando España no ha sido un país que haya destacado a nivel de selección en las competiciones internacionales.

Además lo conseguido no se había dado antes en el fútbol. Campeones de la Eurocopa 2008, campeones del Mundo 2010 y campeones de la Eurocopa 2012, de forma consecutiva.

También sabemos que en el fútbol, como en otros deportes, se escenifican las problemáticas de la vida cotidiana. La alegría que proporciona ser campeones sirve de terapia psicológica y nos hace olvidar temporalmente nuestros problemas.

Algunos necesitan disfrutar de cualquier instante de alegría, por pequeño que sea y absurdo que parezca, para poder seguir adelante.

Esta entrada no pretende ser una crónica deportiva. Debe servir como reflexión para psicoanalizarnos y comprender que necesitamos visualizar momentos de alegría, pasados, presentes o incluso futuros, para poder seguir adelante después de tanto sufrimiento.

Una vez acabada la Eurocopa, y pasada la euforia y catarsis (1) inicial, volveremos a nuestras realidades. Que no detallaré para no contribuir a una recaída anímica de la que cuesta salir y que no viene al caso ahora, todos somos conscientes de nuestras angustias personales.

Por tanto, no hay que darle más importancia al fútbol de la que tiene y sigamos adelante. No hace falta recordar que es el fin de la Eurocopa pero no el de nuestros problemas. Aunque no cabe duda de que para algunos el estado de ánimo es diferente, para otras muchas personas ser campeones de la Eurocopa no les va a cambiar su calamitosa existencia.

Aprovechemos el tirón de la Marea Roja, aprovechemos esta nueva oleada de optimismo efímero, ahora nos toca a nosotros.

¿A qué esperas?
¡Todos a Madrid a luchar por nuestros derechos!

(1)
Según wikipedia:
“Catarsis (del griego kátharsis, purificación) es una palabra descrita en la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y espiritual. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones.

Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir (o “purificar”) al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo. Al involucrarse en la trama, la audiencia puede experimentar dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos. De modo que, después de presenciar la obra teatral, se entenderá mejor a si mismo, y no repetirá la cadena de decisiones que llevaron a los personajes a su fatídico final”.