Técnicas Amelie para seguir compartiendo

¿Conoces a alguien que ha tenido que vivir en la calle?¿Conoces a alguien que pasa necesidades, privación, que empieza a estar desnutrido? Seguro que sí.

Aunque aún no lo sepas.La necesidad e incluso el hambre comienzan a afectar a las familias españolas. Es una realidad invisibilizada. Muchas familias no la cuentan por pudor o por miedo al estigma. Al drama no se le pone cara de momento, sólo número, que duele menos. Pero hagamos el ejercicio mental de imaginar la cantidad de platos vacíos que se esconden tras estos números:

Cinco millones de parados, trescientas mil ejecuciones hipotecarias; una de cada tres familias españolas no puede afrontar gastos imprevistos y una de cada cuatro familias en España se encuentra en riesgo de exclusión.

Las cifras son de la Asociación Estatal de directores y gerentes en Servicios Sociales.                                                                                            

(Si no se actúa habrá “un suicidio social”)

La desnutrición es un grave problema para la salud y también tiene serias implicaciones para la dignidad. La dignidad no es falso orgullo, es un elemento fundamental para la integridad y el equilibrio mental de las personas. Algunos remedios para evitar la desnutrición podrían dañar la dignidad, como recoger comida tirada a la basura o ir a comer a organizaciones de caridad social.

Muchas personas, aunque aliviaran su hambre y la de sus hijos con estos remedios, podrían llegar a creerse menos que los demás, su autoestima podría quedar destruida y con ella sus impulsos de autosuperación y de independencia. Sus hijos crecerían con ese estigma. Los comedores populares, comunitarios, o las ollas comunes; hacen que con aportes individuales (comida, trabajo y servicios) se pueda aminorar la carencia de alimentos.

Protejamos las dignidades. No dejemos que nuestros niños españoles y residentes crezcan estigmatizados por la pobreza.

Utilicemos técnicas Amelie para comer rico y sano.Descubramos la Amelie que todos llevamos dentro.

Técnicas Amelie para seguir compartiendo

Un comedor comunitario lo podemos crear en muchos sitios, desde un local cedido por una asociación de vecinos hasta en el centro de una plaza (como hicieron las mujeres argentinas). Se puede realizar para todo el mundo, compaginarlo con actividades culturales e invitar a toda la comunidad. Podemos cocinar la comida que los supermercados van a descartar porque se aproxima la fecha de caducidad, los alimentos que lleven los agricultores asociados o la comida que puedan aportar los propios comensales. Los donantes, los cocineros y los comensales podrían ser los mismos. Según las técnicas Amelie, nunca tiene que haber una figura que da y otra que recibe. Todas compartimos. Si todos los vecinos vamos a comer al comedor comunitario, no se podrá distinguir quienes lo necesitamos y quienes no.

Evitaremos así que comer en el comedor sea algo marginal.

Evitaremos dejar huellas de vergüenza en los niños.

Podemos organizar comedores comunitarios a la salida de los colegios, de las guarderías, con actividades infantiles extraescolares para que todos los niños se apunten.

En un comedor comunitario podemos proponer cursos de cocina y concursos gastronómicos y de cata. Los cocineros aprenderemos un oficio y los catadores veremos en la escasez una oportunidad para probar nuevas cocinas.

Promovamos la autonomía alimentaria, no la ayuda alimentaria. Pongamos de moda recuperar huertas y campos de cultivo, plantar alimentos biológicos en los jardines y en los parques; hacer cultivos en nuestras terrazas.

Pongamos de moda intercambiar semillas, tierra y material de labranza.

Descubramos la Amelie que tenemos dentro.

Compartamos. Mientras sigamos compartiendo no haremos a ningún español o residente sentirse indigno por tener que pedir.

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Marea Roja la solidaridad que prende

¿Crisis?, ¿apatía ciudadana?, ¿depresión del parado? Parecía que estábamos en retroceso. Pero es que estábamos cogiendo carrerilla. Como el mar cuando se retira de la playa antes de comenzar el tsunami.

La marea roja ha comenzado y es la solidaridad que prende como una chispa. Y nos demuestra que la cooperación es la fuerza más poderosa del mundo.

Hace una semana que el video promocional de la marea se difundió en las redes, que este blog fue abierto, y hoy hay grupos de promotores de marea roja organizándose en muchas partes del país.

11 Feb 2012

Carta de una parada a la Marea.

Aviso para navegantes: Muchas personas desempleadas somos difíciles de organizar, nada fáciles de motivar. Espero que estéis avisados.

Pensad que al principio, cuando nos quedamos en paro, nos dijimos que no era nuestra culpa, que era algo temporal, que valíamos tanto como cualquiera.

Y que luego tuvimos que recorrer las calles, picar los timbres, ir al ciber cada día, no ver ofertas o no recibir respuestas.

Después de los sellos, los turnos, las colas y todos los formularios; después de la ayudita del día 10; a veces se nos acaba la paciencia, la moral, no sé, llamadlo como queráis.

Después de que la gente nos mire con cara de “tú tienes pa largo” nos hemos ido quemando.

Por eso cuando llegue la Marea Roja no os enfadéis con nosotros cuando nos cueste animarnos, tardemos en llegar a acuerdos, cuando al principio os sintamos ajenos. Tenednos paciencia. Contagiadnos vuestro optimismo, hacednos reír.

Nos diréis “todos juntos nos podemos ayudar”. Nos daréis teléfonos para que contactemos con vosotros. Pero recordad que muchos estamos acostumbrados a que nos den largas cuando llamamos.

Tengo un amigo que lleva tiempo comiendo en Cáritas y no quiere que nadie lo sepa. Por eso cuando le vayáis a hablar dirá que esto no va con él, que él lo suyo ya lo tiene solucionado.

Dadnos tiempo. Contagiadnos vuestra alegría. Insistid tanto como si vosotros creyerais más en nosotros de lo que creemos nosotros mismos.

No os desmoralicéis si cuando nos convocáis os mostramos rabia diciendo que nada tiene remedio. No perdáis vuestro entusiasmo si alguno es oportunista o quiere que se lo den todo hecho.

Algunos huiremos cuando os veamos. Muchos ni siquiera asistiremos. Nos quedaremos en casa o en el parque con nuestros hijos, soñando despiertos que esto no va con nosotros. Porque muchos estamos acostumbrados a que nada vaya con nosotros. Perdonadme el derrotismo.

Insistid, hacednos reír, aguantad nuestros jarros de agua fría. Confiad. Y si el 9 de marzo vamos pocos, volved el día 9 de abril. No nos dejéis solos. No dejéis de volver.

No te quedes solo, apúntate a la Marea Roja.